La Revolución Mexicana comenzó en 1910 cuando Francisco Madero emitió el Plan de San Luis, un llamado a la insurrección contra Porfirio Díaz. El conflicto se prolongó durante varios años y se caracterizó por una serie de luchas, facciones y líderes revolucionarios que buscaban diferentes objetivos, como la justicia social, la reforma agraria, la democracia y el poder político. La Revolución Mexicana finalmente derrocó a Porfirio Díaz en 1911 y desencadenó un período de agitación y reformas en México que moldearon la política y la sociedad del país en las décadas siguientes.
A continuación, se describen algunos de los factores y eventos más destacados que llevaron a la Revolución Mexicana durante el Porfiriato:
Concentración del poder: Porfirio Díaz ejerció un control autoritario sobre el país durante su larga presidencia. Durante su régimen, la democracia y la participación política estaban prácticamente ausentes, y hubo una creciente concentración de poder en manos de un pequeño grupo de élites políticas y económicas.
Desigualdad y clasismo: El Porfiriato se caracterizó por una gran desigualdad social y económica, ya que una minoría privilegiada se beneficiaba de las políticas económicas y la inversión extranjera, mientras que la mayoría de la población vivía en la pobreza y la marginación. Esto creó un ambiente de resentimiento y lucha por la justicia social.
Explotación laboral: La expansión de la industria y el ferrocarril durante el Porfiriato a menudo se lograba a expensas de los trabajadores, que enfrentaban condiciones laborales precarias, largas jornadas de trabajo y bajos salarios. Esto llevó a la organización de movimientos laborales y huelgas.
Inequidad en la tenencia de la tierra: La concentración de la tierra en manos de unas pocas personas ricas y poderosas a menudo dejaba a las comunidades rurales sin acceso a la tierra para la agricultura y la subsistencia. Esto generó tensiones y conflictos en el campo.
Oposición política y descontento: A medida que se prolongaba el gobierno de Porfirio Díaz, surgieron opositores y críticos del régimen. Figuras como Francisco Madero comenzaron a llamar a la oposición y a la necesidad de reformas políticas.

